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martes, 24 de marzo de 2015

Trifle de Fresas con Yogurt Griego

Cuando llega la temporada de las fresas me gusta comerlas con algún yogurt cremoso, galletas o cereal en plan postre sencillo. Yo no le daba ningún nombre en particular a esa mezcla, simplemente pensaba que me hacía un vasito de fresas. Mirando en la red, me he informado de que existe un nombre para los postres que tienen varias capas con distintas texturas y sabores y que son servidos en vasos o en otros recipientes de vidrio. Definitivamente en cocina todo está inventado jejeje... Resulta que el trifle es un postre de origen inglés que combina ingredientes cremosos como las natillas o nata con ingredientes más consistentes como los bizcochos o galletas; todo ello enriquecido con frutas, gelatina, mermeladas o algún licor. La Wikipedia nos cuenta que en el año 1596 aparece una primera referencia del trifle en el libro The good huswife's Jewell, en esa antigua receta describen un postre compuesto por nata montada aromatizada con jengibre y agua de rosas. Con el paso del tiempo se han ido incorporando otros ingredientes y este postre que al parecer nació como una humilde receta de aprovechamiento, hoy en día es servido en los festejos navideños de los ingleses.   


Sinceramente no estaba muy convencida de denominar esta receta como un trifle, reconozco se aleja un poco de la receta tradicional; pero al mismo tiempo observo en mi vasito de fresas varios elementos del clásico trifle. Por ejemplo, tiene la característica presentación en capas, además, combina ingredientes con distintas texturas (cremosa, sólida y jugosa). Quizá, lo que más aleja mi versión personalizada del trifle más ortodoxo, es que el mío se tiene que montar justo al momento de servir para comerse inmediatamente, mientras que el otro se puede y se debe armar con varias horas de antelación. También admito que mi trifle es una versión muy sencilla de andar por casa, no es para grandes ocasiones, aunque les garantizo que es muy rico.

Los invito a probar un postre muy delicioso, económico y fácil de hacer. Manos a la obra!!!

Ingredientes para dos vasos:
150 gramos de fresas
Una cucharadita de zumo de limón
Una cucharada colmada de azúcar 
12 galletas tipo relieve (también pueden usar las María)
Una cucharada generosa de mantequilla 
250 gramos de yogurt griego natural azucarado (2 botes x 125)

Preparación:
Lavamos las fresas, las cortamos en cubitos y las echamos en un tazón de vidrio. Adicionamos el zumo de limón y el azúcar, removemos bien y dejamos macerar por al menos una hora en refrigeración. Seguidamente, pulverizamos las galletas, derretimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas. Dividimos en dos mitades la masa de galletas, disponemos cada porción en un vaso; con los dedos compactamos y alisamos bien la base de galletas. Refrigeramos los vasos por un mínimo de media hora para que la base de galletas se solidifique. Armamos el trifle justo al momento de servir. Removemos el yogurt y lo vertemos con cuidado sobre la capa de galletas, terminamos con las fresas y la salsa del macerado.  

Es necesario que usen un yogurt cremoso y denso para esta receta, si utilizan uno más líquido, este calará la galleta y no soportara el peso de la fruta. Como los decía anteriormente, este trifle se monta justo al momento de servir, así no se deshacen las capas.
A disfrutar!!!
Un postre riquísimo y muy vistoso.

Hasta pronto!!

domingo, 15 de marzo de 2015

Lomo de Cerdo al Horno

Hoy les traigo la receta de un lomo de cerdo asado en el horno que queda muy jugoso y tierno gracias a una sencilla marinada.

Me gusta marinar previamente este corte de carne antes de asarlo para asegurarme de que no esté seco y duro. Además, he inyectado un poco de vino y aceite en el lomo para darle más sabor. Recordé que mi mamá suele inyectar con un poco de marinada las piezas grandes de carne antes de hornearlas y siempre le salen muy ricas.

Les invito a preparar un asado muy delicioso y aromático con el que van a triunfar. Manos a la obra!

Ingredientes para 6 personas:
1 kilo y 200 gramos de lomo de cerdo
100 ml de aceite de oliva
100 ml de vino blanco
1 cucharadita de orégano seco
1 cucharadita de tomillo seco
1 cucharadita de romero seco
3 dientes de ajo picados
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Colocamos el lomo de cerdo en una fuente de hornear y lo regamos con el vino y el aceite. Llenamos la jeringuilla con aceite y vino del fondo de la fuente e inyectamos la carne. La pinchamos en el centro, en las zonas donde no llega la marinada. Adicionamos las hierbas aromáticas, la pimienta y el ajo picadito. Embadurnamos la carne con este aliño, tapamos la fuente o la cubrimos con papel film, y dejamos marinar el lomo durante toda la noche en refrigeración. Le damos la vuelta a la carne para que se impregne con la marinada por ambos lados.

Al día siguiente precalentamos el horno a 180ºC. Sazonamos la carne con sal al gusto y la horneamos durante una hora y media. En los últimos 30 minutos subimos la temperatura a 200ºC ; el lomo debe adquirir un bonito color caramelo. Cada media hora le damos la vuelta para que se cocine uniformemente. Finalmente, dejamos templar la carne antes de cortarla en medallones. Al momento de servir, calentamos el lomo y lo bañamos con sus propios jugos. 

A disfrutar!!!
Ahora solo necesitamos un buen trozo de pan, la salsita es una delicia!!!

Hasta pronto!!!!

lunes, 9 de marzo de 2015

Quibbe (kibbe) Frito

El kibbe frito es un tipo de albóndiga rellena y crujiente que se elabora con carne, trigo burgol, cebolla y varias especias. Aunque este es un plato originario del Líbano, podemos encontrar diversas versiones del kibbe en distintos lugares del mundo. Por ejemplo, mientras que la elaboración libanesa más tradicional utiliza cordero y adiciona piñones en el relleno, en varios países de América Latina usamos carne de vacuno, prescindimos de los piñones e incorporamos otros productos locales más accesibles. La variante colombiana del kibbe libanés  se denomina quibbe.

La receta del kibbe llegó a Colombia de la mano de los inmigrantes libaneses, sirios y palestinos que se asentaron en el país a finales del XIX y a lo largo del siglo XX. Como consecuencia de estas migraciones, la gastronomía árabe se ha hecho muy popular en el país, hoy en día sus platos gozan de muchísima aceptación y el quibbe es quizá unos de los bocados árabes más apetecidos por los colombianos; sobre todo, por los que viven en el Caribe. No solo podemos encontrarlo en los restaurantes de comida árabe, sino que también es servido como aperitivo en las celebraciones familiares junto con otros bocados más autóctonos.

Hace tiempo que quería compartir en el blog la preparación del quibbe al estilo colombiano; pero no estaba 100% segura del número de especias incluía la receta, solo recordaba el rico sabor de la carne mezclada con hierbabuena, pimienta y cebolla. Así que le escribí a mi amiga Natalie para consultarle acerca los ingredientes de la receta, ella es descendiente de inmigrantes palestinos y hace unos quibbes deliciosos. Natalie me confirmó que no iba desencaminada con las especias y además me dio la proporción de carne, trigo y cebolla que debía usar en la masa. He seguido las indicaciones de mi amiga, aunque he adicionado menos cebolla de la que ella me sugirió. También revisé una receta que encontré en un antiguo libro de cocina árabe y añadí unas cuantas especias más, estoy encantada con el resultado, los quibbes quedaron muy ricos y crujientes. Manos a la obra!

Ingredientes para 22 quibbes
Masa:
250 de trigo burgol fino (en Colombia trigo americano)
250 de carne magra de vacuno molida (picada)
2 cucharadas colmadas de hierbabuena fresca picada finamente
1 cebolla roja grande rallada o triturada
1 cucharadita colmada de comino
Una pizca generosa de pimienta recién molida
Sal al gusto
Abundante aceite para freír

Relleno:
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla roja grande finamente picada
200 gramos de carne magra de vacuno molida (picada)
Pimienta y sal al gusto
1/4  cucharadita de canela en polvo
1/2  cucharadita de comino
1/2  cucharadita de pimentón (paprika)
4 hojas de hierbabuena fresca finamente picada

Preparación:
Si no les apetece freír todos los quibbes de una vez, pueden congelar una parte. Guardan varios quibbes separados unos de otros en un contenedor y los fríen congelados en otra ocasión. No deben descongelar los quibbes antes de freírlos.

Hacemos la masa. Lavamos el trigo burgol y lo ponemos a remojar durante el tiempo indicado en el envoltorio, en este caso,  lo he dejado 3 horas en remojo. Escurrimos el trigo en un colador, lo apretamos con las manos para que expulse el exceso de agua. Echamos el burgol en un tazón grande y lo mezclamos con la carne. Adicionamos la cebolla rallada, la hierbabuena, la cucharadita de comino, la pimienta, y sazonamos con sal al gusto. Mezclamos bien y molemos la masa para obtener una mezcla más fina e integrada. Con esto evitamos que los quibbes se agrieten cuando los fritemos. Si no tienen un molino, pueden pasar la masa por el procesador de alimentos, o también pueden usar una batidora de brazo. Al terminar de moler la mezcla, la dejamos en refrigeración hasta el momento de armar los quibbes. 

Hacemos el relleno. Calentamos 2 cucharadas de aceite en una sartén y sofreímos la cebolla hasta que esté tierna. Agregamos la carne y la doramos. Incorporamos la canela, el pimentón, el comino, la hierbabuena, y salpimentamos al gusto. Removemos bien y cocinamos la carne por 5 minutos más. 

Armamos los quibbes. Sacamos la masa de la nevera y formamos esferas del tamaño de una albóndiga. Con el dedo índice hacemos un agujero en el quibbe sin llegar hasta al el final o romperlo, vamos girando el quibbe a la vez que presionamos de adentro hacia afuera con el dedo para conseguir una cavidad con paredes finas. Añadimos una o dos cucharaditas del relleno y cerramos la albóndiga dándole la característica forma de zepelín. Alisamos con las manos la superficie del quibbe y nos aseguramos de que no haya grietas, podemos humedecernos ligeramente las yemas de los dedos con agua fría para desaparecer las uniones o ranuras.  
Una vez que hayamos formado todos lo quibbes, procedemos a freírlos. Calentamos abundante aceite y fritamos los quibbes a fuego medio para que queden bien hechos. Los sacamos con una espumadera y los colocamos sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Servimos y a disfrutar!!

Reconozco que esta receta es algo laboriosa, pero les garantizo que el resultado merece la pena. En algunas ocasiones hago los quibbes sin relleno para no complicarme en la cocina; también quedan crujientes y deliciosos. 

Hasta pronto!!

martes, 3 de marzo de 2015

Ensalada de Garbanzos con Queso, Pepino, Tomates y Perejil Rizado

Me encanta comer ensaladas con legumbres durante todo el año, me da igual que haga frío o calor, en invierno las tomo templadas y en verano como es natural las sirvo bien fresquitas. Las ensaladas con leguminosas son muy saciantes y gustosas, algunas veces las preparo como plato único y me quedo muy satisfecha, no me hace falta nada más. 

Tal y como les comenté en la entrada de la sopa de lentejas, es aconsejable acompañar las legumbres con alimentos ricos en vitamina C que ayuden a mejorar la asimilación del hierro de origen vegetal en el organismo. Las ensaladas de legumbres nos facilitan esta tarea porque hay muchas verduras y frutas de uso común que podemos agregar en su preparación que contienen una buena dosis de vitamina C. En esta ocasión he adicionado tomates, perejil, pimiento verde y pepino para enriquecer el aporte nutricional del plato

Como ya es costumbre en mis ensaladas he usado nuevamente queso costeño, me gusta muchísimo, no llega a ser tan salado como el queso feta ni tan simple como el burgos; aunque si lo prefieren, pueden adicionar otro tipo de queso fresco. Manos a la obra!!

Ingredientes para 4 personas:
150 gramos de garbanzos lechosos crudos o 400 gramos de garbanzos cocidos y escurridos
Agua
1 pepino cortado en dados
1/2 pimiento morrón verde finamente picado
1/2 cebolla roja picada finamente
12 tomates cherry cortados en mitades
200 gramos de queso costeño cortado en cubitos
2 cucharadas de perejil rizado finamente picado (sin los tallos)
1 ½ cucharadas de alcaparras 
2 cucharadas de zumo de limón
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Antes de cocer los garbanzos los habremos dejado en remojo durante toda la noche.

Desechamos el agua del remojo y  cocemos los garbanzos en la olla a presión hasta que estén tiernos, los escurrimos y dejamos templar. Echamos todas verduras picadas en la ensaladera junto con el queso y los garbanzos. Si quieren tomar la ensalada fresquita, déjenla una hora en refrigeración. Al momento de servir aderezamos la ensalada con el zumo de limón y el aceite de oliva, salpimentamos al gusto. 

A disfrutar!!!
Saludable y deliciosa ensalada de garbanzos!

Hasta pronto!!!

lunes, 23 de febrero de 2015

Sándwich de Pollo

En casa nos encantan los sándwiches, muchas veces los tomamos como comida de aprovechamiento, los hacemos con los restos de carnes al horno y con las verduras que tenemos a mano; no seguimos una receta específica, más bien vamos improvisando con lo que hay.  

Hoy tenía antojo de unos emparedados de pollo bien ricos y jugosos, los hice con pechuga cocida y desmenuzada, pero se pueden hacer con pechuga a la plancha o con los restos de un pollo asado. Además, preparé un aderezo de mayonesa con encurtidos para darle más sabor y humedad a los sándwiches, éste tiene un gusto y una textura similar al de la salsa tártara y combina de maravilla con la carne de la pechuga que tiende a ser sosa y seca. 

El corte lo dice todo, cremosos por dentro y tostados por fuera, están buenísimos! 

No desaprovechen el caldo de la cocción de la pechuga, tiene un sabor muy agradable y se puede usar en la preparación de un arroz. Manos a la obra!

Ingredientes para 4 sándwiches:
Media pechuga de pollo deshuesada y sin piel (250 gramos)
1 diente de ajo
1 cucharadita de finas hierbas
Sal 
Agua
4 cucharadas de mayonesa
1 ½ cucharadas de pepinillos cortados finamente
½ cucharada de alcaparras picadas
1 cucharada de cebolla roja picada finamente
1 cucharada colmada de perejil rizado picadito (sin los tallos)
Pimienta
2 o 3 hojas enteras de lechuga iceberg
8 rebanadas de pan de molde
Mantequilla o aceite de oliva
4 lonchas de queso gouda
rodajas grandes de tomate

Preparación:
Colocamos la pechuga en una olla y vertemos la cantidad de agua justa para cubrirla ligeramente. Agregamos sal al gusto, las finas hierbas, el ajo y una cucharada de aceite. Tapamos la olla, llevamos a ebullición y cocemos la pechuga por 15 o 20 minutos. Pasado ese tiempo, dejamos templar el pollo y lo desmenuzamos. 
Echamos en un tazón la cebolla, el perejil, los pepinillos y las alcaparras; adicionamos las 4 cucharadas de mayonesa y una pizca de pimienta. Removemos la salsa y la reservamos en refrigeración hasta el momento de armar los emparedados.

Lavamos y escurrimos muy bien las hojas de lechuga, si hace falta las secamos con papel absorbente, no deben estar húmedas al momento de montar los sándwiches. Cortamos las hojas de lechuga en láminas del mismo tamaño de las rebanadas de pan, las hojas van impedir que la mayonesa o el tomate humedezcan el pan y lo calen.
Sacamos la salsa de mayonesa de refrigeración y la mezclamos con el pollo desmenuzado. Pincelamos las rebanadas de pan con un poco de mantequilla o aceite de oliva y las tostamos por ambos lados en una sartén. Montamos los sándwiches de la siguiente manera: cubrimos una rebanada de pan con una o dos hojas de lechuga, colocamos la rodaja de tomate, esparcimos la mezcla del pollo con mayonesa, terminamos con una loncha de queso y tapamos con una rebanada de pan. Al momento de servir, podemos presentar los sándwiches enteros o pueden sujetarlos con unos palillos y cortarlos en cuatro o en dos partes; esto es al gusto del consumidor. 


A disfrutar!!!

Hasta pronto!!

martes, 17 de febrero de 2015

Sopa de Lentejas con Verduras: reto recetas sanas

Con esta deliciosa y cremosa sopa de lentejas participo en el Reto recetas sanas de la Red facilisimo. Aunque no soy vegetariana, no me gusta comer platos con carne todos los días, acostumbro a preparar comidas con legumbres y vegetales por lo menos 3 veces a la semana. De este modo, disminuyo la ingesta de grasas saturadas y colesterol provenientes de alimentos de origen animal. Las lentejas son unas leguminosas que tienen una insignificante cantidad de grasa (un 1%), además, nos aportan minerales, proteínas, vitaminas del grupo B, fibra e hidratos de carbono de asimilación lenta. Si combinamos las lentejas con verduras y no adicionamos demasiado aceite en su preparación, obtendremos un plato saciante y saludable con un alto valor nutricional.

Las lentejas, al igual que las demás legumbres, constituyen una rica y saludable fuente de proteínas vegetales que no deben faltar en una alimentación equilibrada y variada. Aunque el valor biológico de las proteínas vegetales no es tan alto como las de origen animal, al momento de consumirlas se aconseja combinarlas con cereales, verduras y frutas que ayuden a enriquecer su aporte nutricional. Por ejemplo, podemos acompañar la sopa de lentejas con arroz blanco, ese cereal es rico en metionina, un aminoácido esencial que no se encuentra en las proteínas de las lentejas, éstas a su vez contienen lisina, otro aminoácido esencial que es deficitario en las proteínas del arroz; mezclando estos dos grupos de alimentos disfrutaremos de una comida con un aporte proteico más completo. 
Si al final de la comida, tomamos una naranja como postre, favorecemos e incrementamos la absorción del hierro de las lentejas en nuestro cuerpo. Infortunadamente el hierro que contienen las legumbres es asimilado muy débilmente por el organismo, necesitamos acompañar su ingesta con alguna fruta o verdura que contenga vitamina C para mejorar la absorción de ese mineral. 

La sopa de lentejas me quedó muy rica, la he sazonado con comino, laurel y pimentón (paprika); estas tres especias aparte de dar sabor, mejoran considerablemente la digestión de las legumbres. Manos a la obra!!

Ingredientes para 6-7 personas:
4 cucharadas de aceite de oliva
1/2 rama de apio finamente picado
1/2 pimiento rojo rallado (sin cáscara)
1 cebolla roja mediana o 8 cm de puerro finamente picado
2 dientes de ajo majados
1 zanahoria mediana rrallada
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de pimentón (paprika)
2 hojas de laurel
500 gramos de lentejas pardinas 
3 litros de agua
Sal y pimienta
Cilantro fresco (opcional)

Preparación:
En una olla grande con paredes y fondo grueso calentamos 4 cucharadas de aceite. Añadimos todas las verduras de la receta y las sofreímos a fuego medio hasta que estén bien blandas y doradas, unos 15 minutos aprox. Sazonamos el sofrito con comino y pimentón, removemos y continuamos sofriendo por 2 minutos. Lavamos muy bien las lentejas en un colador, las incorporamos en la olla junto con los 3 litros de agua, adicionamos las hojas de laurel, subimos el fuego y llevamos a ebullición. Tapamos la olla con el primer hervor y cocinamos la sopa a fuego medio durante 45 minutos. Removemos ocasionalmente para evitar que las lentejas se peguen al fondo de la olla, al final de la cocción, salpimentamos la sopa al gusto. 

Al momento de servir la sopa, podemos agregarle un poco de cilantro fresco picado. A disfrutar!!!

Hasta pronto!!!












miércoles, 11 de febrero de 2015

Helado de Frutos del Bosque (receta con y sin máquina heladera)

El mes pasado preparé un helado de naranja que tuvo mucho éxito en casa, como ya no queda ni rastro de él en el congelador jejeje... he querido hacer otro helado de frutas siguiendo los mismos pasos de esa receta. Les cuento que en esta ocasión también estoy muy satisfecha con el resultado, el helado de frutos rojos ha quedado cremoso y delicioso, posee un sabor a fruta intenso y natural que no tiene nada que ver con el gusto artificial y sintético de los helados industriales. 

Les aseguro que este es uno de los helados más ricos que he comido jamás; aunque no soy una experta en el tema, me parece que al cocinar por poco tiempo las frutas ácidas con el azúcar, además de intensificar o mejorar el sabor del helado, ayuda a evitar la cristalización del mismo. 

Voy a seguir usando y probando esta fórmula con distintas clases de fruta, iré publicando los resultados exitosos en el blog; no obstante, tengo claro que no puedo darle el mismo tratamiento a todas las frutas, no se me ocurriría cocinar previamente unos plátanos o bananos para hacer un helado, las frutas muy dulces y carnosas prefiero añadirlas crudas. 

Hacer helado en casa no es nada difícil, lo ideal es ayudarnos con una máquina heladera, pero si no tenemos ese aparato, podemos batir el helado en varias tandas hasta que se ponga cremoso y firme. Se trata de tener un poco de paciencia, congelar y batir. Bueno sin más rollos, manos a obra!!

Ingredientes:
350 gramos de frutos rojos congelados
50 ml de zumo de naranja recién exprimido
160 gramos de azúcar
100 ml de agua fría
400 ml de nata para montar o crema de leche 

Preparación en máquina heladera: 
Antes hacer el helado habremos dejado la cubeta de la heladera en el congelador por un mínimo de 24 horas, yo le he tenido 48 horas. Además, la nata o crema de leche que vayamos a usar debe estar muy fría al momento de batirla.
1. Agregamos en un cazo los frutos rojos, el zumo de naranja y el azúcar. Llevamos esta mezcla a ebullición y la dejamos hervir por 8 minutos a fuego medio-bajo, removemos ocasionalmente para evitar que la fruta se pegue al fondo del cazo. Apagamos el fuego, adicionamos los 100 ml de agua fría, trituramos la salsa para deshacer completamente la fruta y la introducimos en la nevera para que se enfríe. Si no quieren que el helado tenga las semillas de la fruta, pueden colar la salsa en este paso, yo no la he colado.
2. Cuando la mezcla de frutos rojos esté muy fría, batimos la nata hasta montarla, vertemos la salsa de frutos en la nata montada y mezclamos suavemente con la batidora.
3. Encendemos la heladera e incorporamos la mezcla del helado. La procesamos durante 30 o 40 minutos hasta que adquiera una consistencia densa y cremosa. Pasado ese tiempo tendremos listo nuestro helado de frutos del bosque. Yo lo he vertido en un contenedor y lo he puesto a congelar por 4 horas para que se solidifique un poco más. 

Preparación sin máquina heladera:
Para elaborar el helado vamos a necesitar una cubeta metálica o algún otro tipo de contenedor apto para congelador. Además, debemos asegurarnos de que la nata o crema de leche que vayamos a utilizar esté muy fría. Los 2 primeros pasos de la receta son iguales a los de la versión con maquina heladera
1. Agregamos en un cazo los frutos rojos, el zumo de naranja y el azúcar. Llevamos esta mezcla a ebullición y la dejamos hervir por 8 minutos a fuego medio-bajo, removemos ocasionalmente para evitar que la fruta se pegue al fondo del cazo. Apagamos el fuego, adicionamos los 100 ml de agua fría, trituramos la salsa para deshacer completamente la fruta y la introducimos en la nevera para que se enfríe. Si no quieren que el helado tenga las semillas de la fruta, pueden colar la salsa en este paso, yo no la he colado.
2. Cuando la mezcla de frutos rojos esté muy fría, batimos la nata hasta montarla, vertemos la salsa de frutos en la nata montada y mezclamos suavemente con la batidora.
3. Echamos la mezcla del helado en una cubeta y la introducimos en el congelador. Pasados 45 minutos, sacamos el helado, lo batimos enérgicamente con unas varillas o con una batidora de brazo para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado. Metemos nuevamente el helado en el congelador y repetimos este proceso cada 45 minutos hasta que esté cremoso y denso. Esta fase puede tardar unas 3 horas.

A disfrutar!!! Antes de servirlo, debemos sacarlo del congelador con 5 minutos de antelación para que se suavice un poco. Servimos y congelamos inmediatamente el helado restante.
Delicioso helado artesano, sin colorantes ni saborizantes.


Hasta pronto!!!

lunes, 9 de febrero de 2015

Arroz con Costillas de Cerdo

Hoy he preparado un arroz con costillas de cerdo al estilo colombiano que me ha salido muy rico. Los granos quedaron sueltos, enteros y llenos de sabor. Acostumbro a lavar el arroz de grano largo antes de cocerlo para eliminar el exceso de almidón y evitar que se apelmace. Además, lo cocino destapado en un caldero hasta que se evapora todo el líquido; cuando ha secado, lo tapo y bajo la temperatura al mínimo para que termine de cocerse con el vapor que se acumula en el caldero. El resultado salta a la vista, es delicioso!!

He sazonado el arroz con pasta de achiote para que adquiriera un bonito tono amarillo y tuviera el gusto característico de la comida criolla. Recuerdo que mi abuela paterna le adicionaba aceite de achiote a los guisos, pastas y arroces; yo pensaba que esas semillas coloradas que ella ponía a calentar en aceite sólo servían para dar color, como generalmente los platos llevaban otras especias, yo no distinguía claramente el sabor del achiote. Pero cuando vine a vivir a España y preparé mi primer arroz, supe que extrañaba el sabor de las comidas de mi abuela y que sin duda, faltaba el achiote. 

El achiote es un colorante natural muy utilizado en la cocina latinoamericana, aparte dar color, aporta un suave gusto ahumado. En España se consiguen tanto las semillas como la pasta de achiote, las primeras no se adicionan directamente en los alimentos porque son muy duras, con ellas se prepara antes un aceite aromático y rojizo que luego se usará para sazonar las comidas; mientras que la pasta de achiote sí se puede utilizar directamente sobre los alimentos. 

He servido el arroz con unas tajadas fritas de plátano macho maduro, esta mezcla de sabores dulces y salados en un mismo plato me gusta muchísimo. Manos a la obra!!

Ingredientes para seis personas:
500 gramos de costillas de cerdo troceadas
Sal y pimienta al gusto
100 ml o 2/5 de taza de agua (para cocinar las costillas)
3 cucharadas de aceite de oliva u otro aceite vegetal (maíz, girasol etc.)
Un trozo de puerro (11 cm aprox.) finamente picado 
1/2 rama de apio (16 cm aprox.) finamente picado
1/6 o un trocito de pimiento morrón rojo (ají pimentón) rallado sin cáscara
1/6 o un trocito de pimiento morrón verde (ají pimentón) rallado sin cáscara
100 gramos de guisantes (arvejas) congelados
1 zanahoria pequeña rallada
1/2 cucharadita de comino
1/2 cucharadita de pimentón o paprika
1/2 cucharada de achiote en pasta
450 gramos o 2 tazas de arroz de grano largo
750 ml o 3 tazas de agua

Preparación:
Salamos las costillas con una cucharadita sal y las incorporamos en el caldero en que vamos a cocinar el arroz. Vertemos 100 ml o 2/5 de taza de agua, tapamos el caldero y cocinamos las costillas a fuego medio-alto hasta que se evapore toda el agua y se frían en su propia grasa. Cuando las costillas estén doradas, las sacamos de caldero con una espumadera y reservamos. Medimos con una cuchara la cantidad de aceite que han dejado las costillas en el caldero, esa grasa no la desechamos, la vamos a usar en la preparación del sofrito y la cocción del arroz; pero como no será suficiente, la complementamos con unas cucharadas de aceite de oliva. Mis costillas expulsaron 1½ cucharadas de aceite y he adicionado en el caldero 3 cucharadas de aceite de oliva. 


Después de medir la grasa de las costillas y habiendo adicionado 3 cucharadas de aceite de oliva en el caldero, preparamos el sofrito del arroz. Calentamos el aceite, excepto los guisantes, sofreímos todas las verduras a fuego medio hasta que estén bien blandas y doradas. Cocemos los guisantes congelados según las instrucciones del envoltorio, los escurrimos y reservamos. Sazonamos las verduras con el comino y el pimentón. Mezclamos las costillas de cerdo con el sofrito y continuamos rehogando por 5 minutos. 


Lavamos y escurrimos el arroz en un colador, lo mezclamos con el guiso del caldero y rehogamos por 5 minutos. Vertemos 750 ml o 3 tazas de agua, salpimentamos al gusto, recuerden que las costillas ya tienen sal, agregamos la pasta de achiote, removemos, y cocinamos el arroz destapado a fuego medio hasta que seque. Cuando haya secado, añadimos los guisantes cocidos, tapamos el arroz y lo cocinamos por 15 minutos a fuego bajo. En mitad de la cocción destapamos por un instante el caldero para voltear el arroz y que se cueza uniformemente, volvemos a tapar.
En pocos minutos tendremos listo nuestro arroz con costillas, los granos deben quedar sueltos, firmes y enteros. Servimos y a disfrutar!!

Hasta pronto!!