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viernes, 24 de octubre de 2014

Yuca Cocida & Yuca Frita


La entrada que publico hoy no la tenía planeada, pues ya me había resignado a no comer yuca, siempre que la compro en el Mercadona termino tirándola, me sale vidriosa y amarga. La yuca que venden en ese supermercado es originaria de Africa, no tengo nada en contra de los productos africanos; pero la verdad es que esa yuca me sabe mal y tiene una consistencia muy dura. África es un continente muy grande, seguro cultivan distintas y deliciosas variedades de este tubérculo, no voy a darle mala fama a sus productos por unas cuantas compras fallidas, incluso en mi país (Colombia) es posible encontrar yucas excelentes y otras incomibles. Quizá, he tenido mala suerte y cada vez que las he ido comprar he elegido las peores, no lo sé, la cuestión es que me dije que no las iba a volver a adquirir, porque era como botar el dinero.


Hace unos días fui a una nueva frutería que abrieron en mi barrio, estando ahí, la propietaria me preguntó: "¿Cómo cocinas la yuca?", me dijo que ella la vendía, pero que nunca la había comido y tenía curiosidad. Yo le conté todo lo que sabía al respecto, aunque le dije ya no la compraba porque siempre me salía mala; le expliqué lo que me había pasado con la del Mercadona. Al final de la conversación la frutera me regalo un trozo de yuca, me pidió que la cocinara y que le diera mi opinión sobre su producto, me aclaró que la suya no viene de Africa, sino que procede de Puerto Rico. Una vez en casa, cociné el tubérculo sin mucho entusiasmo, mas cuando vi que los trozos de yuca se iban abriendo por sí mismos durante la cocción, sin necesidad de ayudarlos con el cuchillo; en ese instante supe que esta yuca iba a estar deliciosa. Efectivamente así fue, al día siguiente volví a la frutería para comprar la yuca que les muestro hoy, en 6 años que llevo viviendo en España, es la primera vez que me como uno yuca realmente deliciosa.

Yuca cocida con queso costeño rallado y mantequilla
Después del rollo tan largo que les he contado, espero que aún tengan ganas de probar la yuca, si tienen la suerte de conseguir unos buenos ejemplares, les  aseguro que van a quedar encantados con su sabor. Una buena yuca es aquella que una vez hervida tiene una consistencia harinosa y un sabor ligeramente dulzón. Con este alimento se pueden preparar una amplia variedad de platos. En este oportunidad les presento dos sencillas maneras de prepararla: cocida y frita. En el caribe colombiano son frecuentes los desayunos con yuca hervida acompañada con queso costeño y mantequilla o con suero costeño. Asimismo, usamos la yuca cocida como guarnición de platos de carnes y pescados. La versión frita se aprovecha igual que las patatas fritas, se pueden comer solas, con alguna salsa o como guarnición. 

Yuca frita con crema agria
¡Manos a la obra!

Ingredientes:
Yuca
Agua
Sal 
Aceite

Preparación yuca cocida:
Colocamos la yuca sobre una tabla de cortar alimentos y le retiramos los extremos, éstos suelen ser muy duros y fibrosos, después, cortamos la yuca en trozos de 7 u 8 centímetros de largo. Para pelar la yuca hacemos un corte alargado en la cáscara, debemos asegurarnos que este corte atraviese la corteza de la yuca, con la ayuda del cuchillo vamos despegando o levantando la cáscara para extraer la pulpa en una pieza. La carne de la yuca debe tener un color blanco, si vemos que tiene manchas oscuras, debemos retirar y desechar las partes afectadas antes de cocinarla.

Cocinamos los trozos  en abundante agua con sal a fuego alto hasta que ablanden. Si después de 15 minutos de cocción, notamos que la yuca no se abre por sí misma, o vemos que no está suave o blanda, añadimos un vaso de agua fría en la olla para "asustar" la yuca y conseguir que se suavice rápidamente. Cuando adicionemos el agua fría debemos continuar la cocción, es decir, en ningún momento apagamos el fuego, el agua debe volver a hervir y pasados unos minutos tendremos lista nuestra yuca cocida.
El vaso de agua fría es un truco de cocina muy conocido que nos ayuda a suavizar la yuca; no obstante, hay ocasiones en que este cambio de temperatura no surte el efecto esperado, en esos casos seguramente nos habremos topado con la yuca amarga y vidriosa. Una vez que los trozos estén suaves y abiertos, apagamos el fuego, escurrimos el agua de la cocción y servimos inmediatamente.  

¡A disfrutar!  

Preparación yuca frita: 
La yuca frita se hace a partir de la yuca cocida. Simplemente dejamos enfriar los trozos cocidos de yuca, les quitamos las fibras gruesas que tienen en el centro, los cortamos en bastones finos y los freímos en abundante aceite caliente hasta dorarlos. Ponemos los bastones de yuca frita sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa, si es necesario sazonamos los bastones con un poco de sal (debemos recordar que la yuca se cocinó en agua salada, es mejor probarla antes); servimos  enseguida.

Nota: antes de freír la yuca debemos asegurarnos de que esté fría, así evitamos que absorba mucha grasa y quede blanda. La yuca frita debe quedar dorada y crujiente. Podemos conservar la yuca cocida en la nevera y freírla un par de horas después o al día siguiente.

¡Hasta pronto!

martes, 14 de octubre de 2014

Musaka o Moussaka (pastel de berenjenas con patatas y carne)

La musaka es un plato de origen árabe cuya versión más conocida es la griega. Originalmente la moussaka se rellena con cordero,  las laminas de berenjenas se fríen antes de montar las capas y no es necesario incluir patatas en su preparación. En mi adaptación de esta popular receta de la gastronomía griega, he preferido hornear previamente las berenjenas para reducir el contenido graso, reemplacé la carne de cordero por vacuno y añadí unas patatas para darle mayor consistencia al plato.

Habitualmente horneo la moussaka en fuentes de cerámica o vidrio; pero esta vez decidí hornearla en un molde con paredes desmontables para tuviera más apariencia de pastel y se apreciaran claramente las capas que tiene. El resultado me ha encantado, aunque debo reconocer que es más práctico presentar la musaka en las fuentes de siempre, lo digo por la salsa que asienta en el fondo, se puede aprovechar mejor en esos recipientes. 

Todavía no he tenido la oportunidad de viajar a Grecia para degustar la verdadera moussaka, de momento me conformo con la mía, me quedó realmente deliciosa. Tiene una mezcla de especias que le da un aroma y un sabor maravilloso, en casa fue un éxito. Si nunca antes han preparado una musaka casera, les animo a probar esta receta, el esfuerzo bien merece la pena. ¡Manos a la obra! 

Ingredientes para 6 personas:
2 o 3 patatas peladas cortadas en rodajas de medio centímetro  (400 gramos aprox.)
3 berenjenas con piel cortadas en rodajas de medio centímetro (600 gramos aprox)
Aceite de oliva
1 cebolla morada finamente picada
600 gramos de carne de vacuno picada o molida
Sal y pimienta al gusto
1 ½ cucharaditas de menta seca o 5 hojas de menta fresca finamente picada
1/2 cucharadita de canela en polvo
500 gramos de tomates pera maduros sin piel rallados o triturados
125 ml  o 1/2 vaso de vino blanco
1/2 cucharadita de tomillo seco o una ramita de tomillo fresco
1/2 cuacharadita de romero seco o una ramita de romero fresco
Una cucharadita de azúcar 
1 cucharada de miga de pan (opcional)
Queso parmesano recién rallado al gusto (opcional)

Salsa bechamel 
1 cucharada de aceite de oliva
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de harina de trigo
500 ml de leche
Pizca de nuez moscada
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Nota: como mis berenjenas no suelen estar amargas, me salté el paso de ponerlas a sudar con un poco de sal en un escurridor, si sus berenjenas acostumbran a tener un sabor amargo, tendrán que hacer ese paso previo para quitarles el gusto amargo.

Precalentamos el horno a 200ºC. Colocamos las rodajas de berenjenas y patatas en una fuente grande de hornear, pincelamos las rodajas con un poco de aceite de oliva y las horneamos por 40 minutos hasta que ablanden. En mitad del horneado le damos la vuelta a las rodajas para que se cocinen uniformemente. 

Mientras se hornean las patatas y las berenjenas, preparamos el relleno de la musaka. En una sartén grande, calentamos 4 cucharas de aceite de oliva, añadimos la cebolla picada y la freímos hasta que se torne transparente. Agregamos la carne picada, la menta, la canela y salpimentamos al gusto. Removemos bien, sofreímos la carne por 7 minutos. Después, adicionamos el tomate, el vino blanco, el romero y el tomillo. Mezclamos y dejamos cocinar esta salsa a fuego medio-alto para que reduzca a la mitad, removemos ocasionalmente vigilando que no se pegue. Cuando la salsa haya reducido, la probamos, rectificamos la sazón, si hace falta corregimos la acidez añadiéndole una cucharadita de azúcar. Apagamos el fuego y reservamos. No olviden sacar las ramitas de las hierbas aromáticas en caso de haberlas añadido. 

Ahora preparamos la salsa bechamel. En un cazo, calentamos a fuego lento una cucharada de aceite y dos de mantequilla, echamos las dos cucharadas de harina de trigo, mezclamos vigorosamente con unas varillas para disolver completamente la harina en la mantequilla. Dejamos dorar ligeramente esta mezcla. Luego, vamos añadiendo poco a poco los 500 ml de leche sin dejar de remover; así evitamos que se formen grumos. Cocinamos la salsa a temperatura media, la removemos constantemente durante la cocción, sabremos que está lista cuando adquiera la consistencia de una crema espesa. En este punto, sazonamos la bechamel con un poco de sal e incorporamos la pizca de nuez moscada. Retiramos del fuego y reservamos.

Finalmente procedemos a montar la moussaka. Enmantequillamos ligeramente el fondo de una fuente de horno y disponemos las capas en este orden: una capa de patatas en la base de la fuente, sobre las patatas; una capa de berenjenas, encima de las berenjenas; una capa de carne, nuevamente una capa de berenjenas, otra de carne, finalizamos con la salsa bechamel. Horneamos la musaka por 30 minutos a 180ºC. En los últimos 10 minutos de horneado, sacamos el pastel del horno, lo cubrimos con el pan rallado y el queso parmesano. Terminamos de hornear la moussaka con el grill encendido.

A disfrutar!!!!
¡Hasta pronto!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Arroz Meloso con Setas y Verduras


Desde que vivo en España me he ido aficionando mucho a los arroces melosos y caldosos, son realmente deliciosos. En Colombia no había tenido el placer de probar este tipo de platos. Yo vivía en el caribe, allí hace calor todo el año, aunque se preparan sabrosas sopas de pescado con arroz, no acostumbramos a elaborar arroces cremosos (excepto el arroz con leche). En el caribe hacemos arroces secos riquísimos que resultan ideales para el clima cálido que tenemos. 

Ahora que empiezan a bajar las temperaturas voy dejando de lado los arroces secos y las ensaladas con arroz para empezar a disfrutar de platos con una textura más untuosa y cremosa. La receta de hoy es muy sencilla y deliciosa, la podemos hacer con los restos de verduras que tengamos en la nevera. Ni siquiera agregué caldo de verduras porque no lo tenía preparado, aún así, el resultado me sorprendió gratamente. Cada bocado de este arroz está lleno de sabor y no noté la carencia del caldo.

Los arroces melosos se encuentran en el punto intermedio entre un arroz seco y un arroz caldoso. Generalmente necesitan para su preparación 2 ½ 0 3 partes de agua por cada parte de arroz, esta variación en la cantidad del líquido puede depender de la intensidad de la temperatura de cocción, del punto de cocción que queramos y de la calidad del grano. En la elaboración de este plato debemos añadir el agua en varias tandas, hay que remover ocasionalmente el arroz para que adquiera esa textura untuosa tan característica, asimismo, debemos evitar que los granos se peguen al fondo de la cacerola. ¡Manos a la obra!

Ingredientes para 4 personas:
3 1/2 cucharas de aceite de oliva
1 trocito de puerro finamente picado (unos 7 centímetros aprox.) 
1 trocito de apio finamente picado (unos 8 centimetros aprox.)
1 zanahoria pequeña rallada
1/2 pimiento rojo o ají pimentón rojo asado finamente picado (también pueden usar el fresco)
100 gramos de guisantes o arvejas congeladas
250 gramos de setas congeladas
1/2 cucharadita de pimentón dulce o paprika
2 hojas de laurel
Una pizca de colorante alimenticio
Sal y pimienta al gusto
250 gramos o una taza de arroz de grano redondo
750 ml o 3 tazas de agua

Preparación:
Calentamos las 3 ½ cucharas de aceite en una cacerola, añadimos el puerro, el apio y la zanahoria. Sofreímos las verduras a fuego medio hasta que se ablanden y se doren un poco. Después, adicionamos el pimiento, los guisantes, las setas y las dos hojas de laurel. Salpimentamos al gusto —yo agregué 1/3 de cucharada de sal—, sazonamos con el pimentón dulce, echamos una pizca de colorante y removemos bien. Dejamos rehogar por unos 5 minutos; entretanto, ponemos a calentar el agua que vamos a usar en la cocción del arroz, también, lavamos y escurrimos el arroz en un colador (este paso es opcional, si no acostumbran a lavar el arroz, no lo hagan)

Agregamos el arroz en la cacerola y lo rehogamos por tres minutos. A partir de que adicionemos la primera taza de agua caliente, el arroz deberá cocinarse a fuego medio por unos 15 minutos aprox. Vertemos la primera taza de agua bien caliente, dejamos cocer el arroz destapado vigilando que no se pegue, removemos ocasionalmente con una cuchara de madera. Cuando veamos que se ha evaporado casi todo el líquido, vertemos la segunda taza de agua caliente, si hace falta removemos un poco (no removamos en exceso, no queremos un masacote). Una vez que se haya vuelto a consumir el líquido, adicionamos la mitad de la tercera taza de agua caliente, no echen la taza completa de tirón, a lo mejor sólo necesitamos media taza, todo dependerá de el grado de cocción que queramos. En este punto, rectificamos la sazón.

Probamos el arroz para ver si necesita más agua, si hace falta, echamos la media taza restante. Apagamos el fuego cuando el arroz alcance el punto de cocción deseado (a mí me gusta que el grano ofrezca un poco de resistencia en el centro); además, debe tener un poco de líquido. Servimos inmediatamente. 

¡A disfrutar!
Nota: a mí me gusta servir este arroz tan pronto lo retiro del fuego, pues el grano continúa absorbiendo líquido y se va secando muy rápido. Apetece comerlo cuando aún está untuoso y húmedo. Hay personas que lo dejan reposar un par de minutos antes de servirlo, yo prefiero saltarme ese paso.

¡Hasta pronto!

viernes, 3 de octubre de 2014

Pasta (fusilloni) con Berenjenas y Tomates Asados

Asadas en el horno, esa es mi manera favorita de hacer las berenjenas, preparadas de ese modo poseen un sabor maravilloso y tienen la ventaja de no absorber tanta grasa como cuando se fríen; pero está claro que fritas también son riquísimas. Con la receta de hoy no quise complicarme en la cocina, simplemente opté por asar estos vegetales con aceite de oliva y luego añadí los fusillonis en la fuente de hornear para que se impregnaran con los sabores y jugos de las hortalizas asadas. He usado tomates cherry pera porque son más dulces que los cherry clásicos; no obstante, podéis utilizar otras variedades de tomate.

Nota: como mis berenjenas no estaban amargas, me salté el paso de ponerlas a sudar con un poco de sal en un escurridor, si vuestras berenjenas tienen un sabor amargo, tendréis que hacer ese paso previo.

Aunque es una receta sencilla, sólo debemos ser pacientes con el tiempo de horneado, el resultado bien merece la pena. ¡Manos a la obra!

Ingredientes para 6 personas:
3 berenjenas (750 gramos)
1 cebolla morada grande
350 gramos de tomates cherry pera
Aceite de oliva
Hierbas provenzales 
Sal y pimienta al gusto
500 gramos de fusilloni o cualquier otro tipo pasta
Queso parmesano recién rallado

Preparación:
Precalentamos el horno a 200ºC. 
Lavamos las berenjenas y las secamos, las cortamos en rodajas de medio centímetro de espesor. Si las berenjenas están muy grandes, podemos dividirlas en mitades antes de cortar las rodajas. Colocamos las berenjenas sobre una fuente de hornear grande, las sazonamos generosamente con las hierbas provenzales, salpimentamos al gusto, las pincelamos con aceite de oliva y las horneamos por 10 minutos para que ablanden un poco. Entretanto, cortamos la cebolla en juliana, lavamos los tomates y los ponemos en un tazón junto con las cebollas. Añadimos 2 cucharadas de aceite de oliva, condimentamos con las hierbas provenzales y salpimentamos al gusto. Mezclamos bien y reservamos. 
Pasados los 10 minutos sacamos las berenjenas del horno, les adicionamos la mezcla de los tomates y la cebolla, la distribuimos bien por toda la fuente, horneamos por 30 minutos. Abrimos el horno ocasionalmente para voltear los vegetales y conseguir que se cocinen de manera uniforme. En los últimos 10 minutos de horneado, encendemos el grill del horno para que las hortalizas adquieran un acabado acaramelado. 

Mientras se hornean los vegetales, cocinamos la pasta siguiendo las instrucciones del envoltorio y la escurrimos. Por último, sacamos la fuente del horno e incorporamos los fusillonis, removemos muy bien. Probamos la pasta, si fuese necesario rectificamos la sazón añadiendo un poco más de aceite oliva o sal. Servimos y espolvoreamos con queso parmesano.

¡A disfrutar!

Deliciosas con un vino tinto.
¡Hasta pronto!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Guacamole

El antojo de hoy es mi versión del archiconocido y delicioso guacamole mexicano. Aclaro que mi receta lleva más cilantro de lo habitual —me encanta su aroma—, en vez de usar chiles serranos o jalapeños e optado por el pimiento morrón verde y un poco de guindilla. Tampoco he usado el molcajete (mortero) para triturar los aguacates, los he aplastado con el tenedor. Por lo tanto, aunque puedo decir que esta salsa de aguacate es esencialmente un guacamole, no puedo afirmar que es el tradicional mexicano. Si no sois tan fanáticos del cilantro como yo, podéis disminuir la cantidad de éste en la receta, con dos cucharadas será suficiente.

Hacer un rico guacamole no tiene ninguna complicación, simplemente debemos usar aguacates maduros que no estén pasados. Si la fruta no está bien madura o, por el contrario, está muy pasada, la salsa tendrá un sabor desagradable; básicamente todo depende de la calidad de los aguacates. No recomiendo preparar el guacamole con muchas horas de antelación, el aguacate tiende a oxidarse fácilmente, y pese a que el limón ralentiza la oxidación, resulta más apetecible comer una salsa fresca y con buena pinta. Ahora sólo nos queda alistar los nachos o las tortillas para disfrutar con esta deliciosa salsa. ¡Manos a la obra!

Ingredientes:
2 cucharadas de cebolla morada finamente picada
2 cucharadas de pimiento morrón verde (ají o pimentón verde) finamente picado
2-3 cucharadas de cilantro picado
1-2 centímetros de guindilla o ají picante finamente picado (opcional)
1 limón grande
3 aguacates pequeños maduros (500 gramos aprox. con cáscara y semilla)
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Colocamos en un tazón todas las verduras picadas y exprimimos sobre ellas medio limón. Cortamos los aguacates en mitades, retiramos las semillas y extraemos toda la pulpa. Reservamos una de las semillas. Aplastamos rápidamente los aguacates con un tenedor, hacemos una especie de puré, lo dejamos tan fino a grueso como queramos. Incorporamos el puré de aguacate en el tazón de la verduras picadas y mezclamos bien. Sazonamos con sal y pimienta al gusto, probamos el guacamole y si hace falta añadimos más zumo limón. En total adicioné 3 cucharadas de zumo de limón, pero esto es al gusto, depende del grado de acidez que queráis en vuestra salsa. A mí me gusta que se note el limón. Servimos el guacamole y a disfrutar!!! 

Nota: si no vais a servir el guacamole inmediatamente después de prepararlo, podéis colocar una semilla de aguacate en el centro de la salsa y cubrir con papel film toda la superficie de la misma para que no se oxide por la acción del aire. Conservar en refrigeración hasta el momento de servir.

¡Hasta pronto! 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Hamburguesa Casera

Las hamburguesas se han convertido en el símbolo por excelencia de la comida rápida barata y llena de calorías. No es mi intención defender aquí que son el alimento más sano del mundo y que su ingesta habitual es beneficiosa para la salud. No obstante, es un hecho que las elaboradas en casa con ingredientes frescos, además de estar buenísimas, nos permiten controlar la calidad de los alimentos que consumimos y el aporte calórico de los mismos. A mí me gustan mucho, sin embargo, no las como con la frecuencia que quisiera, mas cuando me animo a prepararlas me doy un verdadero homenaje.

En esta ocasión he preparado mi hamburguesa favorita: la hago con carne 100% vacuno y la enriquezco con una buena rodaja de cebolla morada, me encanta ese sabor. Los que me seguís sabéis que la cebolla morada es un ingrediente imprescindible de mi cocina. Hoy puedo presumir de hamburguesas totalmente caseras, el pan lo ha preparado Mr. Antojo y le ha salido buenísimo!!!! Más adelante subiré la receta del pan de hamburguesa.

Para preparar unas ricas hamburguesas no hace falta comprar cortes de carnes muy costosos, yo utilizo una mezcla a partes iguales de falda y lomo de aguja; suelo combinar una carne de guisar con un corte más blando de los que se utilizan para hacer a la plancha. Le pido al carnicero que me pase la carne dos veces por la picadora para que quede bien suave. Jamás compro las hamburguesas que venden en bandejas, prefiero hacerlas a mí gusto; de ese modo vigilo la calidad de la carne que voy a comer. Se oyen muchas historias de hamburguesas llenas de grasa, tendones y cartílagos. No me gusta agregar pan rallado o huevo a la carne de hamburguesa, me parece que eso va más con las albóndigas, ¡ahora sí!, no me enrollo más, ¡manos a la obra!

Ingredientes para 2 personas:
300 gramos de carne picada o molida de ternera
1/2 cucharadita de pimentón o paprika
Una pizca de comino
Una pizca generosa de pimienta negra recién molida
1 cucharada de salsa inglesa Perrins
Aceite de oliva
2 lonchas de queso gouda
2 panes de hamburguesa grandes
2 rodajas de tomate
2 rodajas de cebolla morada
1-2 hojas de lechuga romana 
Mayonesa, mostaza y ketchup (salsa de tomate) al gusto

Preparación:
Salpimentamos la carne y la adobamos con la salsa inglesa, el pimentón y el comino. Mezclamos todo muy bien para que el adobo se reparta por toda la carne. Formamos las hamburguesas tratando de que tengan el mismo tamaño del pan que vayamos a usar.
Calentamos una plancha de asar a fuego alto, pincelamos las hamburguesas con un poco de aceite de oliva y las asamos hasta que alcancen el término de cocción deseado. Yo las asé por unos tres minutos en cada lado, con este tiempo conseguí el termino 3/4, lo ideal es que queden suaves y jugosas. Justo después de apagar el fuego cubrimos las hamburguesas con una loncha de queso para que se derritan con el calor residual de la carne. 
Finalmente, calentamos una sartén y doramos ligeramente los panes por su cara interna.

Para el montaje de las hamburguesas, extendemos un poco de mayonesa en la tapa inferior del pan y disponemos la carne y las verduras como mejor nos parezca. Servimos las hamburguesas y las acompañamos con un poco de ketchup y mostaza. 

A disfrutar!!!!
¡Hasta pronto!

martes, 2 de septiembre de 2014

Crema de Ahuyama (calabaza)

Me declaro fan incondicional de la crema de auyama, desde siempre me ha gustado muchísimo este plato, cuando vivía en Colombia la comía como mínimo una vez a la semana. De verdad que había tardado en publicar esta receta, sobre todo, porque en estos dos últimos meses me han estado regalando unas calabazas ecológicas increíbles con un sabor y una textura perfecta para hacer cremas y purés. 

Puesto que la pulpa de la auyama era muy firme y harinosa, no tuve que añadir en la crema ningún tipo alimento espesante como patatas o harina de trigo. El éxito de esta receta reside en conseguir una buena calabaza que nos proporcione toda la cremosidad y sabor que necesita este plato.


He lavado muy bien la auyama antes de trocearla, pues me gusta aprovechar la cáscara en la preparación de la crema; de ese modo obtengo una textura más consistente y un sabor más intenso. Si trituramos con esmero la cáscara no la notaremos en la crema, pero, si os apetece un resultado más fino y delicado, podéis pelar la auyama antes de cocinarla. Manos a la obra!!!

Ingredientes 6 - 8 personas:
1 kilo y 300 gramos de calabaza o ahuyama
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla roja mediana
1/2 rama de apio
1/2 pimiento morrón rojo (ají pimentón)
1 diente de ajo
Un trocito de puerro de unos 5 centímetros aprox.
Una hoja de laurel
8 tazas o 2 litros de agua
1/2 cucharadita de pimentón (paprika)
Una pizca de comino
Sal y pimienta al gusto
Nata o crema de leche al gusto (opcional)

Preparación:
Picamos al descuido el ajo, la cebolla, el apio, el puerro y el pimiento. En una olla grande calentamos 3 cucharadas de aceite de oliva, añadimos las verduras y las sofreímos hasta que suavicen. Entretanto, lavamos y troceamos la calabaza. Cuando las verduras estén suaves, adicionamos la auyama troceada y removemos. Vertemos las 8 tazas de agua, sazonamos con laurel, piméntón (paprika) y comino. Salpimentamos al gusto. A partir del primer hervor cocinamos la ahuyama por 35 minutos a fuego medio-alto con la olla tapada, las verduras y la calabaza deben quedar bien blandas. Removemos ocasionalmente.

Pasado el tiempo de cocción, apagamos el fuego, retiramos la hoja de laurel, dejamos enfriar el caldo destapado por unos 10 minutos. En este punto, trituramos muy bien la mezcla con la batidora de brazo o en la licuadora, si hiciera falta rectificamos la sazón con sal y pimienta. Finalmente, servimos nuestra crema y añadimos en cada plato una cucharada de nata (crema de leche).

¡A disfrutar!
Hasta pronto!!!

lunes, 1 de septiembre de 2014

Tostada con Queso Azul Gratinado


Los quesos azules se caracterizan por poseer un olor y un sabor potente, no acostumbro a comerlos directamente pues me resultan muy intensos; sin embargo, los utilizo para condimentar salsas y/o cremas.
De vez en cuando me apetece comer una tostada con queso azul para desayunar, entonces preparo una especie de crema o mantequilla que resulta ideal para esparcir sobre las tostadas, normalmente utilizo un 50% de queso azul y un 50% de mantequilla sin sal. En esta ocasión opté por el queso danablu que es la versión danesa del roquefort; no obstante, podéis escoger entre las distintas variedades que hay en el mercado (gorgonzola, cabrales, roquefort etc.). Si os gusta el sabor del queso azul en pequeñas dosis, animaos a preparar esta rica tostada para desayunar.

Nota: con 200 gramos de mantequilla de queso azul se pueden hacer 8-10 tostadas, las raciones pueden variar por el tamaño del pan o por el apetito de los comensales. Esta crema se puede conservar por una semana en la nevera en un envase cerrado. 

Ingredientes:
100 gramos de queso azul desmenuzado
100 gramos de mantequilla o margarina sin sal a temperatura ambiente 
Rebanadas de pan

Preparación:
Colocar en un bowl el queso y la mantequilla, mezclar los ingredientes con la ayuda de un tenedor hasta integrar completamente. Precalentar el horno a 200 ºC, esparcir generosamente la mezcla anterior sobre las rebanadas de pan e introducirlas en el horno con el grill encendido. Hornear por 3-5 minutos hasta que las tostadas estén doradas.
Las tostadas quedaron deliciosas ¡A desayunar!

¡Hasta pronto!

domingo, 24 de agosto de 2014

Ensalada Mezclum de Lechugas con Queso Costeño y Nectarinas Asadas


El antojo de hoy es una sencilla y deliciosa ensalada de brotes tiernos que lleva como ingredientes estrella un par de nectarinas asadas, quise añadirle un poco de fruta a este plato para salirme de la monotonía de la típica ensalada de lechugas y así darle un mayor contraste de sabores y texturas a la misma. El resultado final nos ha encantado.

Las nectarinas asadas tienen un gusto muy intenso y delicioso, es como si el calor de la plancha actuara como una especie de potenciador del sabor; la fruta queda aún más dulce y rica. Para preparar la ensalada recomiendo usar nectarinas maduras pero firmes, es mejor que no estén pasadas o blandas. He usado queso costeño en la receta, no obstante, podéis adicionar cualquier tipo de queso fresco con sal que tengáis a mano.

Debido a su gusto dulzón he aderezado la ensalada con vinagre balsámico; aunque está claro que podéis usar otro tipo de vinagre. Si os gustan las mezclas de sabores dulces y salados este plato os va a encantar. ¡Manos a la obra!

Ingredientes para 4 personas:
100 gramos de mezclum de lechugas o brotes tiernos
1 tomate grande 
2 nectarinas grandes (maduras y firmes)
120 gramos de queso costeño o cualquier queso fresco con sal 
3 cucharadas de aceite 
2 cucharadas de vinagre balsámico
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Lavamos y escurrimos el mezclum de lechugas y las reservamos en la nevera hasta el momento de servir la ensalada. También lavamos el tomate y las nectarinas y los secamos con papel absorbente. Calentamos una plancha antiadherente a fuego a medio. Cortamos las nectarinas en gajos, las pincelamos con un poco de aceite de oliva y las asamos ligeramente por ambos lados hasta que tengan un bonito color caramelo. No hace falta asar demasiado la fruta, sólo la marcamos un poco.

                  
Cuando terminemos de asar las nectarinas, cortamos el tomate en gajos y el queso en cubitos. Preparamos las vinagreta mezclando las 3 cucharadas de aceite con las 2 cucharadas de vinagre y salpimentamos al gusto. Finalmente, colocamos las lechugas en una ensaladera grande, adicionamos las gajos de tomate, las nectarinas y los cubitos de queso. Regamos la ensalada con la vinagreta y servimos enseguida.

¡A disfrutar! ¡Hasta pronto!