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jueves, 27 de noviembre de 2014

Baba Ghanoush (paté de berenjenas)

Con el antojo de hoy hacemos un viaje gastronómico a Oriente Próximo, el baba ghanoush es un puré de berenjenas asadas que suele tomarse como un entrante o aperitivo acompañado de pan de pita, tostadas, verduras crudas y de otros conocidos platos de la cocina árabe como el hummus y el tabule.

Este puré de berenjenas se prepara con un poco tahini y se sazona con ajo, comino, limón y aceite de oliva. Las cantidades de estos ingredientes pueden variarse a gusto del consumidor, a mí me gusta que se note un pelín más el sabor limón, por eso, le añado un poco más de la cuenta. Ustedes pueden ir probando y ajustando la receta a sus gustos personales. Para hacer un baba ghanous delicioso, debemos asar muy bien la berenjenas, asegurarnos de que estén bien blandas y que cuando las machaquemos no ofrezcan apenas resistencia; así  obtendremos un paté muy apetitoso y jugoso. He preparado mi puré en un mortero, prefiero que quede con una textura grumosa, cuando lo he hecho con la batidora o la picadora queda más fino; pero no lo encuentro tan rico. 

El baba ghanoush se puede conservar en refrigeración antes de servirlo, a muchas personas les gusta comerlo frío, yo lo suelo comer a temperatura ambiente, me parece que así es más agradable y sabroso. Si tuviera que escoger entre el hummus y el baba ghanoush, elegiría el segundo, yo lo he servido con pan tostado y regañás, aunque que hubo un momento en que me lo comí a cucharadas. Quedó riquísimo!!

Ingredientes: (aperitivo para 8 raciones)
2 berenjenas grandes (850 gramos)
2 dientes de ajo
4 cucharadas de tahini (pasta de sésamo o ajonjolí)
Aceite de oliva virgen extra
3 o 4 cucharadas de zumo de limón 
1 cucharadita de comino
Sal y pimienta
Pimentón o paprika (opcional)
Sésamo o ajonjolí tostado (opcional)

Preparación:
Precamenletamos el horno a 180 ºC. Lavamos y secamos las berenjenas, las cortamos a lo largo en mitades y les hacemos unos cortes transversales profundos en la pulpa para que se asen mejor. Colocamos las berenjenas sobre una fuente de horno, las pincelamos con un poco de aceite de oliva y las horneamos por una hora o hasta que estén tiernas. Los primeros 30 minutos las horneo con la parte del corte hacia arriba, luego les doy la vuelta para que se horneen del lado de la cáscara. Los tiempos de horneado pueden variar, mis berenjenas eran muy grandes, si utilizan unas más pequeñas, quizás necesiten menos tiempo para ablandar.

Cuando las berenjenas estén blandas, las sacamos del horno y las dejamos enfriar por unos minutos para poderlas manipular sin quemarnos. Mientras tanto, pelamos los ajos y los majamos en el mortero. Después, adicionamos el tahini y lo mezclamos con el ajo majado. Con una cuchara retiramos la pulpa asada de la cáscara berenjena y la vamos añadiendo poco a poco en el mortero para machacarla e  integrarla con los ajos y el tahini. Si no tienen un mortero muy grande, pueden hacer este paso en varias tandas, conforme vayan haciendo el puré lo van reservando en un tazón hasta que terminen de triturar toda la pulpa. Volcamos la carne de la berenjena majada en un tazón, le adicionamos 2 cucharadas de aceite de oliva, el zumo de limón, el comino y salpimentamos al gusto. Removemos bien esta mezcla, la probamos y si hace falta corregimos la sazón adicionando más sal u otro condimento. 
Finalmente, servimos el baba ghanoush en unos cuencos, lo decoramos con un poco de aceite de oliva, pimentón (paprika) y sésamo (ajonjolí) tostado. 

A disfrutar!!!
¡Hasta pronto!

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Guiso de Frijoles (Alubia Canela) con Carne Picada

Ya me había tardado en publicar un plato de cuchara con legumbres, ante la ausencia de este tipo de recetas en mi blog se podría pensar que no acostumbro a comerlas; pero nada más lejos de la realidad, en casa son frecuentes los guisos y las sopas con legumbres. Uno de los que más preparo es el guiso de frijoles o alubias, en algunas ocasiones lo hago únicamente con verduras o como en esta oportunidad, con verduras y carne. 

En el mercado podemos encontrar distintas variedades de frijoles rojos, los que menos me gustan son los que poseen un color rojo oscuro, éstos suelen tener un gusto muy fuerte, cuando los he usado en este tipo de recetas, he tenido que cambiarles parte del agua de la cocción para atenuar ese sabor tan robusto. Por el contrario, la alubia canela es ideal para preparar sopas y guisos, tiene un sabor suave y delicado, además de una textura muy fina y cremosa. Si viviera en Colombia, prepararía este plato con frijoles zaragoza de color claro para conseguir un efecto similar al de la alubia canela. 

Aunque el guiso de alubias es una comida muy completa que se puede tomar como plato único,  a mí me gusta servirlo con arroz blanco, la verdad, no recuerdo haber comido nunca un plato de frijoles sin arroz, para mí son la pareja perfecta ja,ja,ja... Les invito a probar este riquísimo y reconfortante guiso de alubias con carne, estoy segura de que no los defraudará. ¡Manos a la obra!!

Ingredientes 6-8 personas
600 gramos de alubia canela
1 zanahoria
3 litros de agua
Un trozo de puerro (8 cm aprox.)
1/2 rama de apio
1/2 cebolla morada
2 dientes de ajo
1/2 pimiento rojo (ají pimentón)
5 cucharadas de aceite de oliva
400 gramos de carne de vacuno picada o molida
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de pimentón (paprika)
Sal y pimienta
1 hoja de laurel
6 ramitas de cilantro (opcional)

Preparación:
Para disminuir el tiempo de cocción de las alubias recomiendo lavarlas muy bien y ponerlas a remojar en abundante agua durante toda la noche, al día siguiente desechamos el agua del remojo. Vertemos 3 de litros de agua en la olla en donde vamos a cocinar los frijoles, adicionamos una zanahoria pelada y cocinamos las alubias tapadas a fuego medio hasta que estén tiernas pero firmes. Mis frijoles tardaron 1 hora y 10 minutos en ablandar; pero los tiempos pueden variar, dependerá de la calidad de los granos y de la dureza del agua. Destapamos ocasionalmente la cazuela para desespumar o retirar las impurezas que veamos durante la cocción.


Mientras se cocinan las alubias, preparamos la carne. Excepto el cilantro, picamos finamente todas las verduras, calentamos 5 cucharadas de aceite de oliva en una sartén y rehogamos los vegetales hasta que ablanden. Agregamos la carne y la sofreímos por unos 10 minutos. Condimentamos con el comino, el pimentón y salpimentamos al gusto; removemos bien y apagamos el fuego cuando la carne adquiera un color dorado.
Una vez que las alubias hayan ablandado, sacamos la zanahoria y la hacemos puré. Incorporamos la carne en las alubias, también agregamos el puré de zanahoria y la hoja de laurel. Cocinamos este guiso tapado a fuego medio por 1 una hora aprox., removemos ocasionalmente para evitar que los frijoles se peguen al fondo de la olla. Probamos las alubias y si es necesario rectificamos la sazón añadiendo más sal o pimienta. Sabremos que el guiso está listo cuando veamos que el caldo ha reducido a la mitad y adquiera una consistencia ligeramente cremosa. 

Al momento de servir, picamos finamente el cilantro y lo esparcimos sobre las alubias. 

A disfrutar!!!

Hasta pronto!!

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cheesecake (tarta de queso) con Salsa de Frutos Rojos

El antojo de hoy es uno de mis postres preferidos, lo he preparado como más me gusta, con una generosa cantidad de salsa de frutos rojos. Las tartas de queso que tienen una ínfima capa de mermelada o salsa no me hacen mucha gracia, cuando las como, tengo la sensación de estar comiendo directamente del bote de queso crema. Para mi gusto una cheesecake deliciosa además de estar hecha en el horno, debe tener una buena dosis de salsa de frutas. 

También me gusta que la salsa no quede excesivamente dulce; por eso, no acostumbro a utilizar mermeladas, prefiero preparar mi propia salsa para que se noten un poco más los sabores ácidos de las frutas. En esta receta he usado una mezcla de frutos del bosque congelados; no obstante, se pueden adicionar frescos, el resultado es similar, incluso al momento de decorar es mejor utilizar fruta fresca, la tarta queda aún más vistosa y deliciosa. 

No es por presumir, pero la cheesecake quedó como para chuparse los dedos, está riquísima!!!!, no es empalagosa y te dan ganas de repetir. Aunque es mejor no abusar, todos sabemos que estos postres son una bomba calórica, disfrutemos con medida. ¡Manos a la obra!!
Ingredientes para 8 personas 
Base:
100 gramos de galletas María
50 gramos de mantequilla en pomada (blanda)

Relleno:
450 gramos de queso crema (queso de untar)
140 gramos de azúcar
1/2 vaina de vainilla o 1/2 cucharada de esencia de vainilla
2 huevos medianos
2 cucharadas de zumo de limón

Salsa:
150 gramos de frutos rojos congelados (para decorar)
100 gramos de frutos rojos congelados (salsa)
50 ml de zumo de naranaja (1/2 naranja)
50 ml de agua
50 gramos de azúcar 

Preparación:
Para elaborar la cheesecake vamos a necesitar un molde antiadherente con paredes de desmontables y papel de hornear o papel encerado para cubrir la base del mismo. Mi molde tiene 20 cm de diámetro, si quieren que la tarta de queso tenga más altura pueden usar uno de 18 cm. Antes de comenzar a hacer la receta, habremos sacado de la nevera con una hora de antelación los huevos, el queso crema y la mantequilla. 

Preparamos la base. Precalentamos el horno a 180 ºC. Forramos la base del molde con el papel de horno, pulverizamos las galletas María, nos aseguramos de que queden bien molidas. Mezclamos las galletas con la mantequilla y amasamos brevemente hasta obtener una masa compacta. Cubrimos con ésta todo el fondo forrado del molde, presionamos para que la masa se adhiera bien y se forme una base plana de galletas. Introducimos el molde en el horno y horneamos por 8 minutos, pasado ese tiempo, dejamos enfriar la base de galletas fuera del horno.

Preparamos el relleno. Precalentamos el horno a 180ºC. Añadimos en un tazón el queso crema, los 140 gramos de azúcar y la vainilla. Mezclamos estos ingredientes y los batimos suavemente hasta integrarlos, no hace falta batir a máxima velocidad, ni batir durante mucho tiempo. Si batimos en exceso, la cheesecake se puede llenar de aire y agrietarse durante el horneado. Añadimos los huevos y el zumo de limón, volvemos a batir suavemente. Echamos esta mezcla en el molde con la base de galletas, horneamos la tarta a 180ºC durante 20 minutos, luego bajamos la temperatura a 160ºC y horneamos por 40 minutos. La tarta debe adquirir un bonito color dorado, la consistencia al finalizar el horneado será un poco más firme que la de un flan. 
Cuando terminemos de hornear la tarta, la dejamos enfriar dentro del horno con la puerta cerrada o entreabierta, en ningún momento la podemos sacar caliente del horno. Este postre es muy sensible a los cambios bruscos de temperaturas. Una vez que se haya templado, la introducimos en la nevera para que continúe enfriándose,  yo la dejo un mínimo de 6 horas en refrigeración.

Preparamos la salsa; podemos hacerla una hora antes de servir la tarta. Colocamos en un colador los 150 gramos de frutos del bosque congelados que vamos a usar en la decoración, los enjuagamos con un poquito de agua para quitarles la escarcha del frío, los dejamos escurriendo en el colador hasta que se descongelen. Si no hacemos estos paso, la fruta congelada podría humedecer en exceso nuestra tarta.
Mientras tanto, en un cazo pequeño agregamos los 100 gramos de frutos rojos, el zumo de limón, el agua y los 50 gramos de azúcar; removemos estos ingredientes y los cocinamos hasta obtener una salsa ligeramente almibarada. Posteriormente, trituramos la salsa para deshacer completamente la fruta, esto le dará más cuerpo, si prefieren una textura más fina, la pueden colar después de triturarla, yo no la he filtrado. Finalmente, dejamos templar la salsa, regamos con ella la cheesecake y decoramos con los frutos rojos descongelados y escurridos. 

Servimos esta maravilla y a disfrutar!!!!

La pinta lo dice todo, buenísima!!!!
No lo pude evitar, me comí un trozo de tarta mientras hacía las fotos jejejeje........Hasta pronto!!!

jueves, 6 de noviembre de 2014

Ensalada de Espinacas con Granada, Queso Frito, Pistachos y Tomates Cherry

Ahora que por fin ha llegado el frío apetecen más los platos calentitos y de cuchara; pero en casa no dejamos de lado las ensaladas, las tomamos templadas y las enriquecemos con algunos productos de temporada. La granada es una fruto de otoño que me gusta muchísimo, tiene un delicioso gusto agridulce y un bonito color rojo que realza cualquier comida.

Esta ensalada tan colorida alegra cualquier día gris del otoño, además, esta llena de vitaminas, antioxidantes y minerales. Siempre he preferido comer las espinacas crudas, de esta manera conservan todos sus nutrientes. Lo que más me gusta de este plato es su sabor; estoy encantada con la mezcla de sabores y texturas. 

Quise darle un toque colombiano a la ensalada adicionándole unos cubitos de queso costeño frito, ese queso es mi debilidad, el que venden en España es bastante parecido al que se produce en mi país, se fríe sin deshacerse y no necesita ser rebozado previamente. Para los que nunca hayan probado este producto, les cuento que se trata de un queso salado, fresco, con una consistencia blanda pero firme. Se puede adquirir en las tiendas que comercializan productos latinos y ocasionalmente se puede encontrar en el LIDL.  ¡Manos a la obra!!!

Ingredientes para 4 personas:
150 gramos de espinacas baby
250 gramos de tomates cherry amarillos (19 unidades aprox.)
100 gramos de pistachos (90 unidades aprox.)
1 granada
150 gramos de queso costeño
Aceite para freír

Vinagreta:
1 cucharada de vinagre balsámico
2 ½ cucharadas de aceite de oliva
1 cucharada de miel
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Lavamos las espinacas y las ponemos a escurrir. Lavamos los tomates, los secamos y los partimos en mitades. Desgranamos la granada, le retiramos la cascara a los pistachos, cortamos el queso en cubitos y lo freímos justo antes de montar la ensalada. Es mejor que el queso llegue tibio a la mesa. Tengan un poco de cuidado cuando frían el queso, porque chisporrotea un poco. Mezclamos muy bien todos los ingredientes de la vinagreta y reservamos. Montamos la ensalada como mejor nos parezca, calentamos la vinagreta en el microondas por 30 segundos y servimos inmediatamente.

A disfrutar!!!

¡Hasta pronto!!!

lunes, 3 de noviembre de 2014

Bistec a la Criolla y Bistec a Caballo


Bistec a Caballo
El bistec con salsa criolla es uno de los platos favoritos de los hogares colombianos, se prepara con mucha frecuencia y suele estar muy presente en los menús de los restaurantes populares; esta receta es una forma rápida y descomplicada de cocinar una carne en salsa. 

A este plato también se le conoce con el nombre de carne en bistec, habitualmente se sirve acompañado con arroz blanco para aprovechar mejor su deliciosa salsa; aunque también le van muy bien las patatas, la yuca o los bollos de maíz. Un buen bistec debe quedar jugoso y suave, por eso recomiendo comprar un corte de carne magro y blando, yo he usado tapa de ternera. Tampoco debemos excedernos en la cocción de la carne, lo mejor es sellarla rápidamente, retirarla de la sartén mientras se prepara la salsa y volverla a echar al final para cocinarla suavemente por unos pocos minutos.

Bistec a la criolla
Si les apetece disfrutar con una comida sencilla y llena de sabor, no dejen de probar esta receta, estoy segura de que no los defraudará. Manos a la obra!!

Ingredientes para 2 personas:
2 o 3 filetes de carne de vacuno
Comino al gusto
Sal y pimienta
2 cucharadas de aceite de oliva
Media cebolla roja cortada en rodajas
2 tomates pera maduros cortados en rodajas
2 huevos (para el bistec a caballo)

Nota: en caso de hacer un bistec con más cantidad de carne o para más personas, es mejor freír o sellar la carne en varias tandas, así evitamos que los filetes suelten demasiados jugos y en vez de sellados queden cocidos. 

Preparación: 
Salpimentamos los filetes y los sazonamos con un poco de comino. En una sartén grande calentamos una cucharada de aceite, agregamos los bistec y los sellamos a fuego alto por ambos lados para dorarlos un poco. No hace falta que la carne quede muy hecha, más adelante se terminará de cocinar con la salsa. Hecho esto, retiramos los filetes y los reservamos en un plato. Adicionamos la otra cucharada de aceite en la misma sartén y sofreímos la cebolla hasta que esté transparente. Agregamos las rodajas de tomates, las mezclamos con la cebolla y las cocinamos por un par de minutos; sazonamos la salsa con un pizca de sal. Añadimos nuevamente los filetes junto con los jugos que hayan podido soltar en el plato, los cubrimos con la salsa criolla, tapamos y cocinamos la carne a fuego medio por 5 minutos. Ya tenemos nuestro bistec a la criolla listo para servir. 
Si queremos convertir este plato en un bistec a caballo, simplemente debemos freír un huevo por cada comensal y colocarlo sobre la carne. Servimos enseguida.


A disfrutar!!!
¡Hasta pronto!!

viernes, 24 de octubre de 2014

Yuca Cocida & Yuca Frita


La entrada que publico hoy no la tenía planeada, pues ya me había resignado a no comer yuca, siempre que la compro en el Mercadona termino tirándola, me sale vidriosa y amarga. La yuca que venden en ese supermercado es originaria de Africa, no tengo nada en contra de los productos africanos; pero la verdad es que esa yuca me sabe mal y tiene una consistencia muy dura. África es un continente muy grande, seguro cultivan distintas y deliciosas variedades de este tubérculo, no voy a darle mala fama a sus productos por unas cuantas compras fallidas, incluso en mi país (Colombia) es posible encontrar yucas excelentes y otras incomibles. Quizá, he tenido mala suerte y cada vez que las he ido comprar he elegido las peores, no lo sé, la cuestión es que me dije que no las iba a volver a adquirir, porque era como botar el dinero.


Hace unos días fui a una nueva frutería que abrieron en mi barrio, estando ahí, la propietaria me preguntó: "¿Cómo cocinas la yuca?", me dijo que ella la vendía, pero que nunca la había comido y tenía curiosidad. Yo le conté todo lo que sabía al respecto, aunque le dije ya no la compraba porque siempre me salía mala; le expliqué lo que me había pasado con la del Mercadona. Al final de la conversación la frutera me regalo un trozo de yuca, me pidió que la cocinara y que le diera mi opinión sobre su producto, me aclaró que la suya no viene de Africa, sino que procede de Puerto Rico. Una vez en casa, cociné el tubérculo sin mucho entusiasmo, mas cuando vi que los trozos de yuca se iban abriendo por sí mismos durante la cocción, sin necesidad de ayudarlos con el cuchillo; en ese instante supe que esta yuca iba a estar deliciosa. Efectivamente así fue, al día siguiente volví a la frutería para comprar la yuca que les muestro hoy, en 6 años que llevo viviendo en España, es la primera vez que me como uno yuca realmente deliciosa.

Yuca cocida con queso costeño rallado y mantequilla
Después del rollo tan largo que les he contado, espero que aún tengan ganas de probar la yuca, si tienen la suerte de conseguir unos buenos ejemplares, les  aseguro que van a quedar encantados con su sabor. Una buena yuca es aquella que una vez hervida tiene una consistencia harinosa y un sabor ligeramente dulzón. Con este alimento se pueden preparar una amplia variedad de platos. En este oportunidad les presento dos sencillas maneras de prepararla: cocida y frita. En el caribe colombiano son frecuentes los desayunos con yuca hervida acompañada con queso costeño y mantequilla o con suero costeño. Asimismo, usamos la yuca cocida como guarnición de platos de carnes y pescados. La versión frita se aprovecha igual que las patatas fritas, se pueden comer solas, con alguna salsa o como guarnición. 

Yuca frita con crema agria
¡Manos a la obra!

Ingredientes:
Yuca
Agua
Sal 
Aceite

Preparación yuca cocida:
Colocamos la yuca sobre una tabla de cortar alimentos y le retiramos los extremos, éstos suelen ser muy duros y fibrosos, después, cortamos la yuca en trozos de 7 u 8 centímetros de largo. Para pelar la yuca hacemos un corte alargado en la cáscara, debemos asegurarnos que este corte atraviese la corteza de la yuca, con la ayuda del cuchillo vamos despegando o levantando la cáscara para extraer la pulpa en una pieza. La carne de la yuca debe tener un color blanco, si vemos que tiene manchas oscuras, debemos retirar y desechar las partes afectadas antes de cocinarla.

Cocinamos los trozos  en abundante agua con sal a fuego alto hasta que ablanden. Si después de 15 minutos de cocción, notamos que la yuca no se abre por sí misma, o vemos que no está suave o blanda, añadimos un vaso de agua fría en la olla para "asustar" la yuca y conseguir que se suavice rápidamente. Cuando adicionemos el agua fría debemos continuar la cocción, es decir, en ningún momento apagamos el fuego, el agua debe volver a hervir y pasados unos minutos tendremos lista nuestra yuca cocida.
El vaso de agua fría es un truco de cocina muy conocido que nos ayuda a suavizar la yuca; no obstante, hay ocasiones en que este cambio de temperatura no surte el efecto esperado, en esos casos seguramente nos habremos topado con la yuca amarga y vidriosa. Una vez que los trozos estén suaves y abiertos, apagamos el fuego, escurrimos el agua de la cocción y servimos inmediatamente.  

¡A disfrutar!  

Preparación yuca frita: 
La yuca frita se hace a partir de la yuca cocida. Simplemente dejamos enfriar los trozos cocidos de yuca, les quitamos las fibras gruesas que tienen en el centro, los cortamos en bastones finos y los freímos en abundante aceite caliente hasta dorarlos. Ponemos los bastones de yuca frita sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa, si es necesario sazonamos los bastones con un poco de sal (debemos recordar que la yuca se cocinó en agua salada, es mejor probarla antes); servimos  enseguida.

Nota: antes de freír la yuca debemos asegurarnos de que esté fría, así evitamos que absorba mucha grasa y quede blanda. La yuca frita debe quedar dorada y crujiente. Podemos conservar la yuca cocida en la nevera y freírla un par de horas después o al día siguiente.

¡Hasta pronto!

martes, 14 de octubre de 2014

Musaka o Moussaka (pastel de berenjenas con patatas y carne)

La musaka es un plato de origen árabe cuya versión más conocida es la griega. Originalmente la moussaka se rellena con cordero,  las laminas de berenjenas se fríen antes de montar las capas y no es necesario incluir patatas en su preparación. En mi adaptación de esta popular receta de la gastronomía griega, he preferido hornear previamente las berenjenas para reducir el contenido graso, reemplacé la carne de cordero por vacuno y añadí unas patatas para darle mayor consistencia al plato.

Habitualmente horneo la moussaka en fuentes de cerámica o vidrio; pero esta vez decidí hornearla en un molde con paredes desmontables para tuviera más apariencia de pastel y se apreciaran claramente las capas que tiene. El resultado me ha encantado, aunque debo reconocer que es más práctico presentar la musaka en las fuentes de siempre, lo digo por la salsa que asienta en el fondo, se puede aprovechar mejor en esos recipientes. 

Todavía no he tenido la oportunidad de viajar a Grecia para degustar la verdadera moussaka, de momento me conformo con la mía, me quedó realmente deliciosa. Tiene una mezcla de especias que le da un aroma y un sabor maravilloso, en casa fue un éxito. Si nunca antes han preparado una musaka casera, les animo a probar esta receta, el esfuerzo bien merece la pena. ¡Manos a la obra! 

Ingredientes para 6 personas:
2 o 3 patatas peladas cortadas en rodajas de medio centímetro  (400 gramos aprox.)
3 berenjenas con piel cortadas en rodajas de medio centímetro (600 gramos aprox)
Aceite de oliva
1 cebolla morada finamente picada
600 gramos de carne de vacuno picada o molida
Sal y pimienta al gusto
1 ½ cucharaditas de hierbabuena seca o 5 hojas de hierbabuena fresca finamente picada
1/2 cucharadita de canela en polvo
500 gramos de tomates pera maduros sin piel rallados o triturados
125 ml  o 1/2 vaso de vino blanco
1/2 cucharadita de tomillo seco o una ramita de tomillo fresco
1/2 cuacharadita de romero seco o una ramita de romero fresco
Una cucharadita de azúcar 
1 cucharada de miga de pan (opcional)
Queso parmesano recién rallado al gusto (opcional)

Salsa bechamel 
1 cucharada de aceite de oliva
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de harina de trigo
500 ml de leche
Pizca de nuez moscada
Sal y pimienta al gusto

Preparación:
Nota: como mis berenjenas no suelen estar amargas, me salté el paso de ponerlas a sudar con un poco de sal en un escurridor, si sus berenjenas acostumbran a tener un sabor amargo, tendrán que hacer ese paso previo para quitarles el gusto amargo.

Precalentamos el horno a 200ºC. Colocamos las rodajas de berenjenas y patatas en una fuente grande de hornear, pincelamos las rodajas con un poco de aceite de oliva y las horneamos por 40 minutos hasta que ablanden. En mitad del horneado le damos la vuelta a las rodajas para que se cocinen uniformemente. 

Mientras se hornean las patatas y las berenjenas, preparamos el relleno de la musaka. En una sartén grande, calentamos 4 cucharas de aceite de oliva, añadimos la cebolla picada y la freímos hasta que se torne transparente. Agregamos la carne picada, la hierbabuena, la canela y salpimentamos al gusto. Removemos bien, sofreímos la carne por 7 minutos. Después, adicionamos el tomate, el vino blanco, el romero y el tomillo. Mezclamos y dejamos cocinar esta salsa a fuego medio-alto para que reduzca a la mitad, removemos ocasionalmente vigilando que no se pegue. Cuando la salsa haya reducido, la probamos, rectificamos la sazón, si hace falta corregimos la acidez añadiéndole una cucharadita de azúcar. Apagamos el fuego y reservamos. No olviden sacar las ramitas de las hierbas aromáticas en caso de haberlas añadido. 

Ahora preparamos la salsa bechamel. En un cazo, calentamos a fuego lento una cucharada de aceite y dos de mantequilla, echamos las dos cucharadas de harina de trigo, mezclamos vigorosamente con unas varillas para disolver completamente la harina en la mantequilla. Dejamos dorar ligeramente esta mezcla. Luego, vamos añadiendo poco a poco los 500 ml de leche sin dejar de remover; así evitamos que se formen grumos. Cocinamos la salsa a temperatura media, la removemos constantemente durante la cocción, sabremos que está lista cuando adquiera la consistencia de una crema espesa. En este punto, sazonamos la bechamel con un poco de sal e incorporamos la pizca de nuez moscada. Retiramos del fuego y reservamos.

Finalmente procedemos a montar la moussaka. Enmantequillamos ligeramente el fondo de una fuente de horno y disponemos las capas en este orden: una capa de patatas en la base de la fuente, sobre las patatas; una capa de berenjenas, encima de las berenjenas; una capa de carne, nuevamente una capa de berenjenas, otra de carne, finalizamos con la salsa bechamel. Horneamos la musaka por 30 minutos a 180ºC. En los últimos 10 minutos de horneado, sacamos el pastel del horno, lo cubrimos con el pan rallado y el queso parmesano. Terminamos de hornear la moussaka con el grill encendido.

A disfrutar!!!!
¡Hasta pronto!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Arroz Meloso con Setas y Verduras


Desde que vivo en España me he ido aficionando mucho a los arroces melosos y caldosos, son realmente deliciosos. En Colombia no había tenido el placer de probar este tipo de platos. Yo vivía en el caribe, allí hace calor todo el año, aunque se preparan sabrosas sopas de pescado con arroz, no acostumbramos a elaborar arroces cremosos (excepto el arroz con leche). En el caribe hacemos arroces secos riquísimos que resultan ideales para el clima cálido que tenemos. 

Ahora que empiezan a bajar las temperaturas voy dejando de lado los arroces secos y las ensaladas con arroz para empezar a disfrutar de platos con una textura más untuosa y cremosa. La receta de hoy es muy sencilla y deliciosa, la podemos hacer con los restos de verduras que tengamos en la nevera. Ni siquiera agregué caldo de verduras porque no lo tenía preparado, aún así, el resultado me sorprendió gratamente. Cada bocado de este arroz está lleno de sabor y no noté la carencia del caldo.

Los arroces melosos se encuentran en el punto intermedio entre un arroz seco y un arroz caldoso. Generalmente necesitan para su preparación 2 ½ 0 3 partes de agua por cada parte de arroz, esta variación en la cantidad del líquido puede depender de la intensidad de la temperatura de cocción, del punto de cocción que queramos y de la calidad del grano. En la elaboración de este plato debemos añadir el agua en varias tandas, hay que remover ocasionalmente el arroz para que adquiera esa textura untuosa tan característica, asimismo, debemos evitar que los granos se peguen al fondo de la cacerola. ¡Manos a la obra!

Ingredientes para 4 personas:
3 1/2 cucharas de aceite de oliva
1 trocito de puerro finamente picado (unos 7 centímetros aprox.) 
1 trocito de apio finamente picado (unos 8 centimetros aprox.)
1 zanahoria pequeña rallada
1/2 pimiento rojo o ají pimentón rojo asado finamente picado (también pueden usar el fresco)
100 gramos de guisantes o arvejas congeladas
250 gramos de setas congeladas
1/2 cucharadita de pimentón dulce o paprika
2 hojas de laurel
Una pizca de colorante alimenticio
Sal y pimienta al gusto
250 gramos o una taza de arroz de grano redondo
750 ml o 3 tazas de agua

Preparación:
Calentamos las 3 ½ cucharas de aceite en una cacerola, añadimos el puerro, el apio y la zanahoria. Sofreímos las verduras a fuego medio hasta que se ablanden y se doren un poco. Después, adicionamos el pimiento, los guisantes, las setas y las dos hojas de laurel. Salpimentamos al gusto —yo agregué 1/3 de cucharada de sal—, sazonamos con el pimentón dulce, echamos una pizca de colorante y removemos bien. Dejamos rehogar por unos 5 minutos; entretanto, ponemos a calentar el agua que vamos a usar en la cocción del arroz, también, lavamos y escurrimos el arroz en un colador (este paso es opcional, si no acostumbran a lavar el arroz, no lo hagan)

Agregamos el arroz en la cacerola y lo rehogamos por tres minutos. A partir de que adicionemos la primera taza de agua caliente, el arroz deberá cocinarse a fuego medio por unos 15 minutos aprox. Vertemos la primera taza de agua bien caliente, dejamos cocer el arroz destapado vigilando que no se pegue, removemos ocasionalmente con una cuchara de madera. Cuando veamos que se ha evaporado casi todo el líquido, vertemos la segunda taza de agua caliente, si hace falta removemos un poco (no removamos en exceso, no queremos un masacote). Una vez que se haya vuelto a consumir el líquido, adicionamos la mitad de la tercera taza de agua caliente, no echen la taza completa de tirón, a lo mejor sólo necesitamos media taza, todo dependerá de el grado de cocción que queramos. En este punto, rectificamos la sazón.

Probamos el arroz para ver si necesita más agua, si hace falta, echamos la media taza restante. Apagamos el fuego cuando el arroz alcance el punto de cocción deseado (a mí me gusta que el grano ofrezca un poco de resistencia en el centro); además, debe tener un poco de líquido. Servimos inmediatamente. 

¡A disfrutar!
Nota: a mí me gusta servir este arroz tan pronto lo retiro del fuego, pues el grano continúa absorbiendo líquido y se va secando muy rápido. Apetece comerlo cuando aún está untuoso y húmedo. Hay personas que lo dejan reposar un par de minutos antes de servirlo, yo prefiero saltarme ese paso.

¡Hasta pronto!